Cambiar de patrones o vivir sabroso. ¿Para qué luchamos?

Hoy que se cumplen 201 años de la Independencia de Colombia, recordamos los hechos para preguntarnos en qué consiste hoy nuestra lucha. Si el camino de una alternativa es la integración al sistema o construir un planeta donde quepamos todos los seres. Ya que dentro del capitalismo no hay salvación, es necesario tejer muchas experiencias desde inspiraciones distintas a los estados corporativos o a las gastadas tradiciones de izquierda, y hacia sueños enraizados a la Madre Tierra. Capitalismo o wët wët fxi’zenxi (‚buen vivir‘), ahí está el detalle.

 

El 20 de julio de 1810, los criollos ricos, españoles nacidos en la Nueva Granada, hoy Colombia, gritaron que ya era momento de independizarse de España. Después de nueve años de guerra, con Simón Bolívar a la cabeza, lo lograron.

30 años atrás, en los alrededores de 1780, los criollos pobres de otras regiones de la Nueva Granada se levantaron contra la corona española. Desde antes, venían construyendo un proyecto que hoy podríamos llamar ‘autonomista de base’ y logró regarse desde Santander hasta Nariño, toda la región andina. Este proyecto se conoce en la historia colombiana como “Los comuneros” y no tenía nada que ver con el proyecto de la gente que el 20 de julio de 1810 usó un florero para armar tremendo lío histórico. Imaginen ustedes a Manuela Beltrán o a José Antonio Galán gritando en una plaza por un verriondo florero. En fin.

El 7 de agosto de 1819, Bolívar y compañía le dijeron a la adminstración española “hasta la vista baby”. En últimas, lo mismo les dijeron a Los comuneros pues los criollos ricos maniobraron y se tragaron en su favor esa propuesta popular. Bolívar, que pensaba distinto, nada pudo hacer. Lo que parecía ser la alternativa al sometimiento de un imperio, quedó atrapado en el proyecto que terminó convirtiéndose en la república de Colombia. Los criollos ricos tomaron el mando, la república solo consistió en el cambio de patrones.

¿Es el trajinar de toda alternativa? ¿La lucha consiste en construir alternativas que a la larga, sin querer queriendo, terminan integrándose al capitalismo?

¿Y nuestro ‚grito de independencia‘ qué?

Este 20 de julio estuvimos de minga en Canaima, finca en proceso de liberación. Es nuestra forma de recordar que acá estamos tratando de construir por fuera del capitalismo. Tratando, porque somos concientes de que en un pestañeo el tren del progreso nos puede llevar por delante y pasar lo mismo que a tantas luchas a lo largo de la historia.

Nuestro ‚grito de independencia‘ lo hemos venido haciendo hace cinco años, enfrentando al monstruo, diciéndole a otros pueblos que hay otra forma de vivir, de vivir sabroso, sin afanes, tranquilos, sin codicias. Hoy en la liberación estamos luchando contra ese sistema. Hoy es un día muy importante para los pueblos originarios de Colombia que tenemos que levantarnos para no dejarnos engañar de ese grito que se llamó independencia. La independencia la estamos haciendo nosotros hoy. Palabra de liberador de la Madre Tierra en Vamos al corte, nuestro programa radial.

Hoy, a 210 años del grito, a 201 de la Independencia, seguimos escuchando gritos en la misma línea. Los estados republicanos se convirtieron en estados corporativos sin transitar por el atractivo momento de ‘estados buena gente’. Algunos lo hicieron, caso Chile, Cuba (que aún resiste), Nicaragua, en el siglo XX. En el XIX, Paraguay fue el primer estado independiente autonomista de América, pero la envidiosa y muy celosa Inglaterra le fabricó una guerra para destruirlo. En el siglo XXI, los estados progresistas llegaron a esa honrosa categoría política de ‘estados buena gente’. Y hasta ahí llegó la fiesta por la vía estatal.

Y, cómo no, en 200 años, en 500 años, muchos pueblos y movimientos de Abya Yala se levantaron desde otras inspiraciones, desde otras lógicas, hacia otros sueños. La raíz y la semilla de esas rebeliones y levantamientos brota cada ciertos ciclos, cada ciertas lunas y pone en aprietos, desconcierta al monstruo. Algunas cumplen su ciclo y retornan a las sombras, otras se sostienen por décadas. En el ir y venir, el monstruo nos aprende, y cuando una lucha frena o recula o se integra, el sistema toma atenta nota y en la próxima movida nos anticipa.

Es momento de escuchar otros gritos: los gritos que vienen de esas primeras rebeldías; los gritos de los seres de Uma Kiwe, que al borde de la extinción resisten; los gritos de las espiritualidades arraigadas a la Tierra, que sostienen el equilibrio del Cosmos; los gritos de los idiomas que expresan la voz de esas espiritualidades, la voz de esos seres, la voz de esas rebeldías. En nuestro caso como liberación de la Madre Tierra, el nasa yuwe o kwesx yuwe, idioma del pueblo nasa.

De otro modo, nuestro destino será seguir nombrando y tejiendo la lucha, la vida, lo bello en categorías extrañas, lejanas, coloniales, patriarcales, muchas veces para meternos en jaulas llamadas estados, casi siempre para terminar cayendo en las garras del monstruo. Y así no aguanta, parce.

Hoy en la liberación estamos luchando contra el sistema. Hoy es un día muy importante para los pueblos originarios de Colombia que tenemos que levantarnos para no dejarnos engañar de ese grito que se llamó independencia. Como liberación de la Madre Tierra lo hemos venido haciendo hace cinco años. Un grito que se ve con los ojos: tumbar caña, sembrar comida, quedarnos a vivir aquí.

Proceso de liberación de la Madre Tierra
Norte del Cauca, Colombia.

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