[:es]LIBERAR LA TIERRA Y EL CORAZÓN, LA MISMA COSA SON[:fr]LIBÉRER LA TERRE ET LE CŒUR[:de] LA TIERRA Y EL CORAZÓN, LA MISMA COSA SON[:]

[:es] 

MANIFIESTO POR LA LIBERACIÓN DE LA MADRE TIERRA
Antioquia, Colombia. Marzo de 2019.

 En nuestro territorio urbano rural, nos han impuesto ritmos acelerados para ir por el mundo sin sentir ni pensar. Nos quieren esclavizar al individualismo y al miedo de una sociedad corrupta, gris y frívola. Por esto reconocemos como necesario que el ritmo de nuestros corazones esté sintonizado con el ritmo de la Tierra, debemos sentipensar de forma colectiva para hacerle frente al individualismo que representa el asfalto. Liberar la Tierra significa recuperar nuestras vidas, aprender a escucharnos y cuidarnos, para deshacer los valores ficticios de la modernidad y la colonialidad, y así comprender que son dos caras de la misma moneda; lo que implica liberarnos de las representaciones e imposiciones que promueven racismo, sexismo, machismo, clasismo, etc. No nos dejamos engañar con el discurso sofista de la democracia y el desarrollo neoliberal, construimos posturas políticas que le hacen frente a esas nociones violentas de las élites dominantes, queremos generar discusiones y acciones que problematicen la lógica de asumir al Estado y la democracia como las únicas herramientas para la transformación social.

Es por esto que reconocemos que Liberar el Corazón es la posibilidad de transformar nuestras realidades y subjetividades, es encontrarse en esta parte del camino y compartir con otras y otros, para cuestionar nuestro ser individual, para lograr hacer tejido comunitario, siendo conscientes de que cada hilo, cada nudo y cada hueco, es vital para el Buen Vivir en alegría y armonía con las comunidades y la Madre Tierra. Liberar el corazón es un llamado a aprender a soñar fines comunes y a la vez diversos, a atreverse a cuestionar el capitalismo, el desarrollo neoliberal y el Estado como el único horizonte posible de la historia que caminamos. Debemos seguir recorriendo los senderos de la armonía, la diversidad y la autonomía que nos den la fuerza para generar acciones directas que nos lleven a liberar nuestros territorios urbanos y rurales; esto nos da la consciencia y el sentir de poder sembrar en espacios abiertos, jardines, calles, zanjas, terrazas, mentes y corazones, alimentos para la tierra, el cuerpo y el espíritu. Esta es la fuerza que le ponemos a legitimar la siembra de alimentos en espacios públicos y comunes, es una forma de politizar la acción de sembrar, de convertirla en una práctica de resistencia al exterminio.

Nuestro reto es desaprender el racismo, el machismo y el clasismo hegemónicos que discriminan y subyugan a las subjetividades, las comunidades y a nuestra Madre Tierra, por eso debemos liberar el corazón y la tierra tejiendo lo comunitario para fortalecer la sustentabilidad de nuestras vidas a través de recuperar nuestro tiempo y nuestra fuerza, nuestros sueños y la posibilidad de pintar nuestra realidad, equilibrar la forma en que nos relacionamos con la Tierra para recuperar nuestros haceres y saberes ancestrales, con el fin de reflexionarlos, replantearnos y volver a mirar hacia dentro. Tenemos el reto de feminizar nuestros sentires y haceres para reconstruir la complementariedad fragmentada y desequilibrada, para cuestionar las maneras tradicionales coloniales de relacionarnos, romper las ataduras y auto imposiciones que no nos dejan sentir y hacer de manera armónica. Sentimos la necesidad de construir mundos colectivos donde compartamos alegrías y tristezas para atrevernos a soñar libremente y liberarnos del egoísmo, de los miedos y juzgamientos que nos habitan.

Las y los liberadores de la Madre Tierra en estas tierras que por estos tiempos llamamos Antioquia, estamos convencidas/os de que la suma de palpitaciones en resistencia recrea un festival de tambores que resuenan para liberarnos de este exterminio que el poder esgrime. Seguimos con la convicción de fortalecer las luchas colectivas para construir memorias y pensamientos libres y críticos que continúen abonando la rebeldía, en el camino a la dignidad y que nos permite ir en busca de nuestras raíces y volver a la Tierra en la juntanza mediante mingas, convites y acciones para seguir tejiendo vida y memoria en contraposición a la historia del desarrollo neoliberal, el control y la muerte.

El proceso de liberadoras y liberadores de la Madre Tierra en Antioquia, es una juntanza de diversos colectivos y personas que hemos recibido el llamado de sabiduría, unión y solidaridad con el proceso de resistencia milenario del pueblo Nasa que hoy está liberando a Uma Kiwe ante el monocultivo de la caña para la producción de etanol en el Cauca y el Valle del Cauca; mujeres y hombres con valor cortan la caña del capitalismo neoliberal para sembrar alimentos para la gente y compartirlos con los sectores populares en las ciudades en una sentida acción contundente, “Liberar la Madre Tierra y Liberar el Corazón, la misma cosa son”.

Se Libera la Tierra de agrotóxicos que envenenan, de los monocultivos del despojo, de la ilusión genocida y ecocida que afirma como única posibilidad de vida al capitalismo extractivista; se sabe que “entre rico y rico se lamen el hocico” para sostener el proyecto de muerte neoliberal, que siembra miseria para muchos y riquezas para otros pocos. Por tanto, el pueblo Nasa nos exhorta a sembrar comida para sembrar la vida, vida digna para nuestras comunidades, vida misma que queremos compartir en barrios periféricos y con procesos sociales y populares el próximo 30 y 31 de marzo en Tunja, Bogotá, Manizales, Calí, Armenía y Medellín.

“Esta comida que les vamos a compartir nos ha costado sangre”. Con estas palabras una liberadora abrió la Marcha de la Comida en Calí, en marzo de 2018. Se refería a los seis asesinados y más de 600 heridos que contabilizaba la Liberación en ese momento. En esa ocasión llegamos a la Universidad del Valle, a Agua Blanca y a Alto Nápoles, lugares en donde, al compartir la cosecha, logramos ver, sentir y palpar que el mundo nuevo soñado no era un sueño, que era pura realidad.

Para continuar caminando la palabra en compañía de nuestros compañeros y compañeras Nasa, les invitamos a sentipensar el latido de la Tierra y a vincularse activamente con sus conocimientos, experiencias y capacidades de gestión, así como con sus corazones, sus almas, sus estómagos, sus manos y pies, al proceso de articulación que en Antioquia está comprometido a sembrar, cosechar y compartir este sueño colectivo llamado Marcha de la Comida Medellín 2019, y abonar aquí en la Liberación de la Tierra y de nuestros corazones.

 [:fr] 

MANIFESTE POUR LA LIBÉRATION DE LA TERRE MÈRE
Antioquia, Colombie. Mars 2019.

 Au sein de notre territoire urbano-rural, on nous impose des rythmes accélérés pour traverser le monde sans sentir ni penser. On veut nous rendre esclaves de l’individualisme et de la peur de cette société corrompue, grise et frivole. Pour cela nous reconnaissons qu’il est nécessaire que le rythme de nos coeurs soit synchronisé avec le rythme de la Terre ; nous devons sentir-penser de façon collective pour faire face à l’individualisme que représente l’asphalte. Libérer la Terre signifie nous ré-approprier nos vies, apprendre à nous écouter et à prendre soin de nous, afin de déconstruire les valeurs fictives de la modernité et de la colonialité, et ainsi comprendre que ce sont deux faces de la même pièce ; ceci implique de nous libérer des représentations imposées qui véhiculent le racisme, le sexisme, le machisme, le mépris de classe, etc. Ne nous laissons pas tromper par le discours sophiste de la démocratie et du développement néolibéral, construisons des postures politiques qui font face à ces notions violentes des élites dominantes. Nous voulons générer des discussions et des actions critiques vis à vis de la logique qui considère l’État et la démocratie comme uniques outils de transformation sociale.

C’est pour cela que nous reconnaissons que Libérer le Coeur est une possibilité de transformer nos réalités et nos subjectivités, de se rencontrer au détour du chemin et de partager avec d’autres, pour questionner notre individu, pour réussir à former un tissage communautaire, tout en étant conscient.es que chaque fil, chaque noeud et chaque trou est vital pour le Buen Vivir (“vivre savoureux”) en joie et en harmonie entre les communautés et la Terre Mère. Libérer le Coeur est un appel pour apprendre à rêver des fins communes et autant que diverses, pour oser questionner le capitalisme, le développement néolibéral et l’État comme seul horizon possible de l’histoire que nous cheminons. Nous devons continuer de parcourir les sentiers de l’harmonie, de la diversité et de l’autonomie qui nous donnent la force de générer des actions directes pour libérer nos territoires urbains et ruraux; cela nous donne la conscience et la sensibilité pour pouvoir semer au coeur des espaces ouverts et des jardins, aux coins des rues, dans les fissures des trottoirs et sur les terrasses des immeubles, dans les esprits et dans les coeurs, des aliments pour la terre, le corps et l’esprit. Cette force que nous mettons à promouvoir la culture d’aliments dans les espaces publics et communs, est une façon de politiser l’action de semer, de la convertir en une pratique de résistance face à l’extermination.

Notre défi est de désapprendre le racisme, le machisme et le mépris de classe hégémoniques qui discriminent et subjuguent les subjectivités, les communautés et notre Terre Mère. Pour cela nous devons libérer coeur et terre en tissant en communauté, afin de renforcer la viabilité de nos vies. Nous devons récupérer notre temps et notre force, nos rêves et la possibilité de peindre notre réalité, et ainsi équilibrer la relation que nous avons avec la Terre pour récupérer nos savoirs-faire ancestraux, les penser, les re-penser et nous regarder de nouveau au-dedans. Nous avons comme enjeux de féminiser nos sens et nos savoirs-faire pour reconstruire la complémentarité fragmentée et déséquilibrée, pour questionner les formes traditionnelles coloniales de nos relations, rompre nos attaches et nos propres conditionnements qui ne nous laissent ni sentir ni agir en harmonie. Nous sentons la nécessité de construire des mondes collectifs oú partager les joies et les tristesses pour oser rêver librement et nous libérer de l’égoïsme, des peurs et des préjugés qui nous habitent.

Nous, les libératrices et les libérateurs de la Terre Mère de ces terres aujourd’hui nommées Antioquia, sommes convaincu.es que l’union des palpitations de résistance recrée une ronde de tambours qui résonne et nous libère de cette extermination que le pouvoir entreprend. Nous gardons la conviction de renforcer les luttes collectives pour construire des mémoires et des pensées libres et critiques qui continuent de nourrir la rébellion, sur le chemin de la dignité, et qui nous permettent d’aller à la recherche de nos racines et de retourner à la Terre. C’est en s’unissant grâce aux “mingas”, aux “convites” -actions de travail collectif oú la joie et la nourriture sont partagés en abondance et avec amour- et aux actions collectives que nous continuons de tisser la vie et la mémoire en contrepoids à l’histoire du développement néolibéral, au contrôle et à la mort.

Le processus des libératrices et libérateurs de la Terre Mère en Antioquia, est une articulation de divers collectifs et personnes qui avons reçu l’appel de sagesse, d’union et de solidarité du processus de résistance millénaire du peuple Nasa, qui libère aujourd’hui Uma Kiwe face à la monoculture de canne à sucre destinée à la production d’éthanol dans le Cauca et Vallée du Cauca. Ce sont des femmes et des hommes qui fauchent la canne du capitalisme néolibéral pour semer des aliments pour toutes et tous, et pour les partager avec les secteurs populaires des villes en une action frappante, “Libérer la Terre Mère et Libérer le Coeur, une seule et même chose”.

La Terre se Libère des pesticides qui l’empoisonnent, des monocultures qui la dépouillent, de l’illusion génocide et écocide qui s’affirme comme unique possibilité de vie au capitalisme extractiviste. On sait qu’ “entre riches ils se lèchent les bottes” pour soutenir le projet de mort néolibéral qui sème la misère pour beaucoup et la richesse pour quelques uns. Pour autant, le peuple Nasa nous exhorte à semer de la nourriture pour semer la vie, une vie digne pour nos communautés, cette vie même que nous voulons partager dans les quartiers périphériques et avec les secteurs populaires les prochains 30 et 31 mars à Tunja, Bogotá, Manizales, Cali, Armenia y Medellín.

“Cette nourriture que nous allons partager nous a coûté du sang”. Avec ces mots une libératrice a ouvert la Marcha de la Comida à Cali en mars 2018. Elle se référait aux 6 assassinés et aux plus de 600 blessés que compte déjà la Libération jusqu’ici. À cette occasion nous sommes arrivés à l’Université del Valle, à Agua Blanca et à Alto Nápoles, lieux au sein desquels, en partageant les récoltes, nous pouvions voir, sentir et palper que le monde nouveau dont nous avions rêvé n’était pas un rêve mais une réalité.

Pour continuer de cheminer la parole et la pensée en compagnie de nos compagnon.nes Nasa, nous vous invitons à sentir-penser le battement de la Terre et à se connecter activement avec ses connaissances, expériences et capacités de gestion, ainsi qu’avec ses coeurs, ses âmes, ses estomacs, ses mains et ses pieds, et avec le processus d’articulation qui s’est engagé en Antioquia à semer, récolter et partager ce rêve collectif appelé Marcha de la Comida Medellín 2019, ainsi qu’à fertiliser la Terre et nos coeurs.

 [:]

Leave a Reply