Tercer día: Herramientas para la Liberación.

Un acogedor calor minguero recibe este tercer día del III Encuentro Internacional de Liberadoras y Liberadores de la Madre Tierra. Como siempre nos reúne el alimento y la palabra bonita alrededor de los diversos procesos liberadores que se han encontrado en esta gran minga.

Iniciamos la jornada con diez talleres que han volado desde una gran diversidad de luchas, que buscan compartir esos muchos saberes recogidos en el caminar de la acción concreta. Así, talleres como: cociendo desde la raíz (fabricación de chicha), educación y biodiversidad, luz infinita para generar energías alternas, pacas biodigestoras, prácticas narrativas, cuidado y prevención de violencias de género, objeción por conciencia contra el servicio militar obligatorio, investigación decolonial, territorio del norte del Cauca, y tratamiento alternativo de aguas, acompañaron esta mañana llena de la fuerza que nos da la experiencia en la lucha por la autonomía y la autodeterminación.

Al terminar de compartir saberes en los talleres, nos dispusimos a continuar trabajando en los cambuches para liberar la Madre Tierra. De las palabras más sonadas: autogestión en el de economías propias; recuperación de saberes propios en el de procesos formativos; reconexión con el mundo espiritual y comunitario en el de comunicación; articulación y sensibilidad en el de procesos artísticos; tierra, semilla y fuego para el de agroecología; memoria y saberes para el de cocina, en el de tecnologías, autonomía; y finalmente en el de niñas y niños, transformación.

Todos los cambuches tenían en común la idea de articular esfuerzos para hacer de la vida algo más valioso, permitiéndonos no sacrificarla en aras de un progreso que no ha sido pensado por los pueblos ni para los pueblos. Por ello nos compartimos esas herramientas necesarias para no depender de Estados que solo buscan poseer la tierra y explotarla en función de un sistema globalizado de consumo excesivo y dañino para nuestros cuerpos y territorios. Estos saberes nos ponen cada vez un poquito más fuera de éstas lógicas, y un poco más cerca de las lógicas comunitarias, y así nos vamos tejiendo, nos vamos hermanando entre los pueblos y territorios que integran Abya Yala y que se reconocen como hijos de la Pacha Mama. Así articulamos esfuerzos para acabar con este sistema depredador capitalista y patriarcal.

Entre tantos aprendizajes nos cayó la noche, que en la Liberación se transforma en una noche mágica, llena de fuego y sonrisas, un espacio donde el compartir alrededor de la danza y chicha tradicional nos conecta en el sentir y el pensar. Donde las distintas luchas también se hacen sentir con canciones liberadoras desde las voces más sencillas y cálidas. Suena el himno de la comunidad de paz de San José de Apartadó, suena la chirimía de los y las niñas de Kiwe Uma, suena una guitarra por quienes ya no están.

Tanto por contar, tanto por reflexionar, tanto que queda por hacer, y mientras tanto en la Liberación nos vamos a seguir soñando y haciendo ese otro mundo posible.

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